A diferencia del ambiente de muchas profesiones (incluidas las de los políticos profesionales), las salas de clase son un lugar público. Público y a la vez cerrado. Es público porque lo que hace un(a) profesor(a) es escrutado y examinado por al menos un par de decenas de niños/as o jóvenes, quienes no tienen ningún tapujo en expresar lo que piensan respecto a un profesor fuera de la sala de clases, haciendo aún más publico lo que pasa allí dentro. Es cerrado porque esa práctica, la de enseñar en una escuela, se ha convertido en un aislamiento casi completo para el educador, quien muchas veces es contratado para pasar todo el tiempo enseñando en la sala de clases, con mínimo tiempo para preparación de clases o colaboración con pares. Muchas veces ese tiempo se utiliza en procedimientos burocráticos, por lo que no es de extrañar que los fines de semana de un profesor sean dedicados a trabajar en revisión de pruebas y preparación de clases.
jueves, 10 de marzo de 2011
jueves, 17 de febrero de 2011
La Necesidad de la Moral en el Espacio Público
El sentido del ridículo es un fuerte represor de ciertas conductas individuales, particularmente cuando se tiene noción de que las relaciones con otros son importantes. El miedo a perder relaciones sociales tiene claros tintes de pérdida de acceso a recursos, a la vez que a otras pérdidas también, particularmente en el plano afectivo. Ese miedo nos lleva a considerar el espacio público como algo importante, no necesariamente porque hay consecuencias relacionadas directamente con el acceso a recursos, sino porque somos y existimos socialmente.
domingo, 6 de febrero de 2011
Las “Pequeñas Victorias” y la Izquierda
Me cuesta escribir de forma género-neutral. No por falta de intención, sino porque hay una historia detrás de mí que hace ver en la escritura, en el discurso, un descuido por la atención al sexismo del lenguaje, y por lo tanto escribir de forma “inclusiva” se transforma en un esfuerzo. Es algo contra el sentido común, pero que, al menos en mi caso, resulta incómodo de no considerar. Por ejemplo, ¿por qué el colegio de profesores se llama de profesores si la mayoría de la profesión docente es femenina? ¿Por qué no ocurre lo mismo con el colegio de enfermeras? Evidentemente la historia se expresa en esos nombres. Sin embargo, es la misma historia la que provoca la incomodidad, se trata de la historia de la neutralidad de género como una lucha que ha sido ganada en el ámbito público: una “pequeña victoria” por la inclusión.
miércoles, 2 de febrero de 2011
Lleve de lo bueno: el mercado de las luchas
Como dice la canción de Juana Fe: lleve de lo bueno (bonito y barato, pero principalmente bonito). Si usted es una mujer que vive las contradicciones de la vida (post)moderna, puede unirse a la lucha feminista, que tiene un abanico de influjos ideológicos en sí misma. Si usted es un hombre sensible a la desigualdad de género, puede unirse al colectivo de varones antipatriarcales. Si usted es gay o su comportamiento sexual aun no puede definirlo dentro de alguna categoría de género tradicional, puede unirse a un colectivo que abogue por los derechos de las minorías sexuales. Si usted es defensor de alguna causa ambiental, puede buscar organizaciones que se unirán a esa causa. Si usted cree que las minorías étnicas merecen respeto, puede también adherir a una causa relacionada. Si cree que su consumo recreacional de drogas merece un espacio de reconocimiento legal, únase a un grupo para legalizar la marihuana (y compre su revista).
viernes, 21 de enero de 2011
Se acabó el recreo: ¿Cuál recreo y quién tocó la campana?
El reciente acuerdo celebrado en el parlamento por la Concertación y el Gobierno respecto de la profundización del modelo educativo es un signo más de la falta de consideración política desde quienes hoy son parlamentarios en la Concertación y la clase política en general. El argumento simple, que Patricio Navia resumió en un twitt, es que los parlamentarios que hoy tanto aducen ser hijos de la educación pública son padres de la educación privada. Esa simpleza esconde todas esas relaciones sociales heredadas que permiten que la política de concertacionistas y derechistas se parezcan tanto la una a la otra: es que ellos no viven la educación pública, no son profesores de la educación pública, ni son padres de la educación pública. En sí, entonces, su parada de defensa de la educación pública es una representación estética y testimonial, carente del acervo material que permitiría categorizarlos en los grupos sociales que se ven afectados por sus decisiones, particularmente los que usan los servicios públicos porque no tienen otra opción.
martes, 18 de enero de 2011
La Pelea por la Calidad y la Fila para Entrar
Que la Escuela de Derecho de la Universidad de Chile celebre que aumentó el puntaje de corte para el ingreso a la carrera el 2011 se parece la vuelta olímpica de un equipo de fútbol cargando un trofeo al ganar la final del campeonato. Esta disputa entre casas de estudio tradicionales poco se parece a la pelea de los estudiantes que hicieron una fila desde la noche anterior para poder obtener como trofeo un cupo en algunas universidades privadas. Curioso sistema de admisión a la universidad. Incluso los rectores de las universidades que se disputan el trofeo de la selección por mérito (entiéndase puntaje PSU y notas de enseñanza media) calificaron de “indigno” el sistema de admisión de algunas universidades privadas, haciendo referencia a los cupos por orden de llegada. Ellos resaltaron la transparencia del proceso que lleva a cabo el Consejo de Rectores y criticaron el sistema mercantil que guía los procesos de selección de las universidades privadas, aunque reconocen que hay privadas de ‘buena calidad’.
domingo, 2 de enero de 2011
Desarmando al Liberal-Progre y el "cambio de conversación"
Ser “liberal-progre” en Chile es ser de la élite. Ideológicamente y también materialmente. Ideología y entorno cultural/material están directamente relacionados, pero a menudo esa relación es negada por los liberales-progre en favor de una forma de visualización del entorno cultural y material que es producto de las decisiones individuales de colectivizarse. Es así como organizarse socialmente es visto como un placer, como una forma de fetiche jurídico que construye un espacio público en el que los individuos realizan sus sentido por medio de las causas comunes.
sábado, 13 de noviembre de 2010
La Ceguera Pedagógica en la Política Educativa
La pedagogía, como la ingeniería, es perspectivas que diseñan. Un ingeniero o ingeniera es alguien que resuelve problemas, y para ello diseña las soluciones. Ello requiere de fundamentalmente dos cosas: una herramienta para definir y delimitar el problema, y principios sobre los cuales diseñar una solución a un problema. Pero también se requiere un marco: el propósito, que permite evaluar si el problema se resuelve con el diseño propuesto, y también si es necesario mejorar el diseño con el fin de que cumpla con el propósito. En ese sentido, el propósito es algo superior al problema. El propósito define el problema.
Por ejemplo, si un ingeniero o ingeniera está diseñando un pelador manual de vegetales, el propósito queda inmediatamente establecido: pelar vegetales con una herramienta. Para ello, el problema se define en términos de las consideraciones a tener en cuenta en el diseño, como por ejemplo, la anatomía de la mano y el entendimiento del proceso de pelar vegetales. Ello da lugar también a principios, como que el material tiene que ser suficientemente duro y filoso como para poder pelar los vegetales y que tiene que ser manipulable con la mano, y por lo tanto se delimitan los posibles diseños (soluciones) al problema. Pero si el diseño sólo sirve para que las personas diestras usen el pelador de papas, entonces se establece un segundo problema bajo el mismo propósito: ¿cómo hacer que las personas zurdas puedan usar el pelador de papas? Y ahí va el ingeniero o la ingeniera a usar herramientas para entender el problema y principios para diseñar su solución, con el mismo propósito.
viernes, 22 de octubre de 2010
Ciencia y la Organización de la Experiencia
Si usted es científico o tiene un interés en la ciencia, lo invito a completar esta encuesta antes de seguir leyendo. ¿Cómo se sintió con sus conocimientos de ciencia? ¿Cree usted que este tipo de pruebas realmente miden cuánto sabe usted de ciencias?
Pongo esta prueba a mano como forma de introducir la discusión respecto a las líneas conectoras entre educación y ciencia. Para ello me voy a colgar de una discusión de la Asociación Nacional de Investigadores de Postgrado, referente a la investigación en educación y que tiene como protagonista al investigador José Joaquín Brunner. En particular, Brunner destaca la diferencia entre importancia declarada e importancia real que se le ha otorgado a la educación, mostrando su insatisfacción respecto a lo que se dice respecto a lo que se hace por medio de datos de financiamiento a investigaciones educacionales. Brunner advierte respecto a lo que se ha llamado "utopía cientificista," cuyo supuesto de evidencia "unívoca, transparente y contundente" ha llevado a considerar la sustitución de la deliberación política por el conocimiento "perfecto" que otorgaría la ciencia y que por si solo sería el juez en las disputas que se enmarcan en el espacio de debate social. El investigador también menciona la propuesta de financiar en mayor medida proyectos que contribuyan al mejoramiento de la educación en varios niveles, " desde el diseño de políticas educacionales hasta el nivel de las prácticas pedagógica en la sala de clases."
Pongo esta prueba a mano como forma de introducir la discusión respecto a las líneas conectoras entre educación y ciencia. Para ello me voy a colgar de una discusión de la Asociación Nacional de Investigadores de Postgrado, referente a la investigación en educación y que tiene como protagonista al investigador José Joaquín Brunner. En particular, Brunner destaca la diferencia entre importancia declarada e importancia real que se le ha otorgado a la educación, mostrando su insatisfacción respecto a lo que se dice respecto a lo que se hace por medio de datos de financiamiento a investigaciones educacionales. Brunner advierte respecto a lo que se ha llamado "utopía cientificista," cuyo supuesto de evidencia "unívoca, transparente y contundente" ha llevado a considerar la sustitución de la deliberación política por el conocimiento "perfecto" que otorgaría la ciencia y que por si solo sería el juez en las disputas que se enmarcan en el espacio de debate social. El investigador también menciona la propuesta de financiar en mayor medida proyectos que contribuyan al mejoramiento de la educación en varios niveles, " desde el diseño de políticas educacionales hasta el nivel de las prácticas pedagógica en la sala de clases."
viernes, 8 de octubre de 2010
Desconfiando de Todo en la Escuela = Violencia
Desde hace varios días se comenta la noticia de la profesora Ketty Valenzuela, quien fue agredida por un alumno de quinto año básico en Conchalí y posteriormente amenazada de muerte por la madre del mismo. Uno de los ribetes interesantes que ha tomado el caso es la recurrencia a la justicia, con recursos de protección e incluso reuniones con el ministro de educación para tipificar como delito el maltrato a los profesores. En ello el Colegio de Profesores ha actuado rápidamente, e incluso recibido el apoyo del ministerio. Joaquín Lavín, el ministro, dijo "la idea es que el maltrato a un profesor sea tratado en forma especial. O sea, que no es igual a un maltrato entre alumnos". A lo anterior agregó que "el profesor es la autoridad en la sala de clases y por tanto requiere un respeto especial". También expresó que la idea "es restablecer la autoridad del profesor en la sala de clases que se ha visto muy afectada en los últimos años". Se dice que el motivo de la agresión fue la interrupción del juego en el que estaba el estudiante, con la intención de que éste volviera a clase.
jueves, 23 de septiembre de 2010
El Porque SI a los Liceos de Excelencia
A riesgo de que me tilden de piñerista-lavinista (que no soy de ninguna forma), o simplista vendido a la derecha, me lanzaré igual a la apología de los liceos de excelencia en este particular periodo político de avance neoliberal.
Lo interesante de la historia es que se escribe retrospectivamente, y en esa retrospectiva las intenciones de quiénes impulsan proyectos e iniciativas se pierden en lo que ocurre después los actores reaccionan ante la iniciativa. No he visto a nadie que escriba el futuro sin que sea ficción, y aunque eso muchas veces guíe la imaginación y creatividad del presente, eso no significa que el futuro esté escrito como la historia. Creo que los críticos de los liceos de excelencia han caído, informadamente, en intentar escribir la historia del futuro, atribuyéndole a los liceos una subvaloración y sobrevaloración (que en realidad es reflejo de lo que hace el gobierno) respecto de su impacto social. Si bien comparto que es una forma simplista de enfrentar la política educacional, no creo que este proyecto en particular merezca la energía que se gasta en los ataques de la oposición.
Lo interesante de la historia es que se escribe retrospectivamente, y en esa retrospectiva las intenciones de quiénes impulsan proyectos e iniciativas se pierden en lo que ocurre después los actores reaccionan ante la iniciativa. No he visto a nadie que escriba el futuro sin que sea ficción, y aunque eso muchas veces guíe la imaginación y creatividad del presente, eso no significa que el futuro esté escrito como la historia. Creo que los críticos de los liceos de excelencia han caído, informadamente, en intentar escribir la historia del futuro, atribuyéndole a los liceos una subvaloración y sobrevaloración (que en realidad es reflejo de lo que hace el gobierno) respecto de su impacto social. Si bien comparto que es una forma simplista de enfrentar la política educacional, no creo que este proyecto en particular merezca la energía que se gasta en los ataques de la oposición.
martes, 21 de septiembre de 2010
La Ciencia que Pocos Santiaguinos Priorizan
La columna de Carlos Blondel que hace referencia al poco interés de los Santiaguinos por la investigación científica y tecnológica asume que el diagnóstico es “claro”: “existe un gravísimo problema de extensión y difusión de las ciencias en nuestro país. La ciencia está allí pero no se conoce”. Asumiendo que lo que la encuesta señala es una tendencia real, o sea, que si democráticamente se eligiera financiar la ciencia en Chile probablemente el financiamiento decidido sea cero, creo que asumir la causalidad de la baja difusión de la ciencia no es suficiente como para entender el problema de la valoración de la ciencia en Chile. La estructura social chilena, así como las formas en que los científicos vemos las ciencias pueden añadirse como áreas de indagación para comprender mejor lo que indica el estudio en cuestión.
miércoles, 15 de septiembre de 2010
Chile y su Falsa Sociedad del Conocimiento
Existe entre nuestra clase política y funcionaria estatal, desde hace varias décadas, una interpretación de la realidad y objetivos de la educación chilena que nace como elemento de comparación con los países desarrollados. Lo complejo de las comparaciones lleva a asumir ciertas metodologías indagatorias que le otorgan una extremada sobrevaloración al supuesto aislamiento y posterior medición "objetiva" de variables de los sistemas. No es casual, entonces, que todos los modelos de desarrollo signifiquen una comparación de esas variables con lo que dictan los países "desarrollados." Ejemplo de ello es la, por decirlo elegantemente, agradecida consideración por nuestro país en las últimas cifras planteadas por el informe de la OECD en su análisis del panorama educativo, y que ha sido resaltada por un influyente investigador chileno. Con datos como esos es que se nos llama a ver con optimismo las cifras macroeconómicas que mostrarían a Chile como un país en vías de desarrollo hacia la mentada "sociedad del conocimiento," muy por "encima de los países de la región."
martes, 14 de septiembre de 2010
La Marcha Al Revés (A Propósito de los 33)
El 11 de septiembre de hace cinco años, el último año del gobierno de Ricardo Lagos, un grupo de personas convocó en Santiago a una marcha llamada "La Marcha al Revés." La idea era que, después de la marcha que la asamblea por los derechos humanos convoca, se hiciera una marcha desde el cementerio general hasta la Alameda. La marcha a la que la asamblea por los derechos humanos convoca, parte tradicionalmente en la Alameda y llega hasta el memorial de los detenidos desaparecidos en el cementerio general, procurando pasar por el costado del Palacio de La Moneda en la calle Morandé y así rendir un homenaje al ex-presidente Salvador Allende.
La culpa Versus la Rabia
Ver a Marcela Sabat protestando contra la instalación de una termoeléctrica a carbón en Punta de Choros junto con los editores del The Clinic y todo el grupo de gente que llegó a la marcha, crea ciertas interrogantes. La primera de ellas: ¿cómo es que existe gente en Chile capaz de asistir espontáneamente a protestar por un "lugar" y no lo hacen por otras tantas miles de injusticias que ocurren a diario? Es posible que este momento marque un punto que la historia tomará como evidencia respecto de la configuración de la nueva hegemonía de la élite chilena, esa ciudadanía liberal (convengamos que los ciudadanos son los que tienen twitter y facebook y creen en el Estado de derecho como algo justo).
domingo, 22 de agosto de 2010
El Discurso del Déficit y los Profesores: Fondos del Conocimiento
A quien lea esta columna le invito a hacer un ejercicio. En el buscador de google, copie esta frase, incluyendo las comillas, "los profesores carecen de" y vea los resultados. Si quiere puede hacerlo en la página de google académico. Si logra parafrasear el criterio de búsqueda, los resultados pueden ser aun más numerosos. Por favor, guarde la idea: hay muchas personas que se refieren a otros como carentes de algo.
miércoles, 18 de agosto de 2010
Educación 2020 y la Rabia
Leyendo una columna de Mario Waissbluth, el líder del movimiento ciudadano Educación 2020 me queda la sensación típica que ya he expresado antes: el conflicto de la educación con la tecnocracia. Yo no he firmado como adherente, a pesar de valorar la masividad que se le atribuye al movimiento a partir de muchos adherentes. No lo he hecho por varias razones, pero principalmente porque veo a veces en el discurso de Waissbluth una mezcla de paternalismo y arrogancia que considero altamente ofensiva hacia los profesores. La consigna que titulará su libro “Se acabó el recreo: la desigualdad en la educación” construye una impresión en la que se asume que muchos han estado sentados en sus pupitres, sin hacer nada por mejorar la educación, y parece ser un mensaje velado hacia los que son adjudicados como responsables de los resultados educativos: los profesores.
lunes, 26 de julio de 2010
Aprendizaje de Observación, Gramática de la Escolaridad y Reformas Posibles
Anamnesis es una palabra que se usa en la jerga médica. No tiene sentido por sí sola si no la asociamos con la práctica de la medicina, y adquiere sentido (en especial para los médicos) si la ponemos junto a otras palabras como: información, paciente, entrevista clínica, historia médica, diagnóstico, antecedentes familiares, etc. Organometálico es una palabra usada en la jerga química. Hace sentido (para los químicos) cuando la unimos a otras, como compuesto orgánico, compuesto metálico, reacciones químicas, reacción de Grignard, etc. Esas dos palabras tienen un significado y representan un concepto en jergas profesionales específicas, cuyos contextos nos permiten discriminarlas como parte del marco de referencia que representan esas prácticas profesionales.
sábado, 24 de julio de 2010
Lo imbécil y la Ilusión de la Medición de Aprendizajes
Resulta que me sumí en una de esas discusiones de facebook que se arman cuando uno comenta una noticia. Son interesantes, porque a veces la forma con que se expresan derivan en una serie de reacciones que transforman un estatus o un link en una rica discusión que nos hacen reflexionar de forma más profunda respecto a lo que queremos comunicar. El comentario en cuestión hacía relación con la idea del Gobierno de implementar una prueba SIMCE para el idioma inglés, que sería rendida por los terceros medios a partir de este año. Yo inmediatamente califiqué la idea de imbécil, pues creo que es una pérdida de recursos y una innecesaria presión sobre los profesores. Un amigo, sin embargo, cuestionó mi descalificación, diciendo también que se convertiría en un primer paso para transformar a Chile en un país bilingüe. Sin embargo, lo que más me llama la atención es esa metáfora que parece ser invasiva en todo lo que signifique política educacional, esa idea de que los aprendizajes se pueden medir y que esa medición, cuando es alta, es algo bueno para el aprendizaje.
Las metáforas son construcciones del lenguaje que permiten expresar abstracciones en términos de experiencia concreta. Es así como podemos hablar de "mover una reunión", o de "construir un argumento." La experiencia concreta de medir con una huincha el largo de una tabla, o de medir con un termómetro la temperatura corporal nos permite estructurar la metáfora de la medición para cuestiones tan abstractas como la felicidad, la locura, o el aprendizaje. A pesar de la creatividad que se expresa en el dinamismo del lenguage que crea estas metáforas, las experiencias concretas tienen límites cuando intentan expresar subjetividades y abstracciones tan complejas, como es el caso del aprendizaje. ¿Cómo saber cuánto sabe alguien? ¿es siquiera válida esa pregunta? Para el mundo que creció con la tecnocracia estatal al amparo del libre mercado, gracias a su experiencia en cuantificar todo para ponerle un precio, o medirlo en términos de transacciones, es posible que todas las abstracciones puedan ser vistas en términos medibles. De acuerdo a ello, se puede medir la pobreza, la salud, la educación y muchas otras abtracciones sociales (la delincuencia, la justicia, el voto, etc.). Pero la verdad es que esas medidas son artificiales, responden a un diseño, y al serlo requieren de mayores explicaciones que el simple supuesto de que porque algo mide más es mejor (que es otra metáfora del lenguage).
La excesiva confianza que el Estado y sus funcionarios han puesto en las mediciones como indicadores de política educativa, en especial las mediciones SIMCE y PSU y las internacionales PISA y TIMMS, han implicado serios desafíos para el desarrollo pedagógico de las escuelas y los profesores. Se asume a los profesores como personas que implementan y ejecutan, más que profesionales creativos que resuelven problemas diariamente. Se cree, erróneamente, que una medición en una prueba es un juicio objetivo del aprendizaje, y no se considera que es sólo el desempeño en una prueba de alternativas que es un artificio humano tan subjetivo como la sensación de felicidad y seguridad. El Estado y sus funcionarios enjuician a las escuelas y profesores como culpables del desempeño en esas pruebas, pero las diversas correlaciones y estudios que se han hecho con sus resultados indican que otros factores son más determinantes en las mediciones. Por otro lado, las escuelas y sus profesores se ven obligados a responder como responsables de los puntajes de sus estudiantes, como si fuesen los únicos factores que expliquen que las mediciones resulten bajas. O sea, la metáfora funciona así: se puede medir el aprendizaje, y los que miden más son mejores, los que miden menos son peores. Pero al combinarla con otras metáforas de la medición, la expresión puede cambiar a: los que miden más son más ricos, los que miden menos son más pobres.
Mi impresión es que otra medición va ayudar a la élite a combinar las dos metáforas: va a enjuiciar a los pobres como los peores, y la causa de ello serán los profesores. Así ha sido hasta ahora, y no veo síntomas de cambio con este gobierno. La tecnocracia liberal, esa que cree en los méritos como forma de movilidad social, pretende medir los méritos en base a pruebas estandarizadas. Entienden el poder es en términos de credenciales, y al ser liberales creen que todos nacen iguales y con las mismas oportunidades de obtener esas credenciales. Eso no necesita diagnósticos para ser probado equivocado con la realidad concreta, la experiencia material. La lucha política no puede ser reducida a una medición, tiene que ser entendida como la disputa de proyectos de país, y en eso da lo mismo si es este gobierno o el anterior el que impuso la tecnocracia como forma de entender la disputa política.
Cuando le digo imbécil a la idea, le digo imbécil a la forma de extender artificalmente las metáforas en un campo tan complejo como lo es la educación. Añadir otra medición más no solo hace más fuerte a la posición tecnocrática y liberal que tanto beneficio otorga a los ricos y tanto toma de los pobres, sino que además debilita y oprime a uno de los elementos centrales de una buena educación: la creatividad pedagógica de los profesores. Así como es el lenguaje, resulta que la palabra imbécil es también una metáfora, más antigua eso si. Significa sin bastón y se usaba para designar a aquellos que no podían caminar sin apoyarse en los demás. Pues, bien, si seguimos con la metáfora, podemos decir que lo imbécil de la idea de insistir en medir aprendizajes como política es que nos hace ver que se requiere de muchos otros "demás" para apoyarse en la toma de decisiones para el escenario tan complejo como es el educativo. Pero, sinceramente, no creo que una prueba de inglés tenga otro resultado más decidor que el que ya sabemos, y por eso es que no debería implementarse. Caminos para el bilingüismo hay varios (luego lo comentaré en otro escrito, después de publicarlo en facebook), pero medir no es el inicio de uno bueno.
Saludos a todos.
Las metáforas son construcciones del lenguaje que permiten expresar abstracciones en términos de experiencia concreta. Es así como podemos hablar de "mover una reunión", o de "construir un argumento." La experiencia concreta de medir con una huincha el largo de una tabla, o de medir con un termómetro la temperatura corporal nos permite estructurar la metáfora de la medición para cuestiones tan abstractas como la felicidad, la locura, o el aprendizaje. A pesar de la creatividad que se expresa en el dinamismo del lenguage que crea estas metáforas, las experiencias concretas tienen límites cuando intentan expresar subjetividades y abstracciones tan complejas, como es el caso del aprendizaje. ¿Cómo saber cuánto sabe alguien? ¿es siquiera válida esa pregunta? Para el mundo que creció con la tecnocracia estatal al amparo del libre mercado, gracias a su experiencia en cuantificar todo para ponerle un precio, o medirlo en términos de transacciones, es posible que todas las abstracciones puedan ser vistas en términos medibles. De acuerdo a ello, se puede medir la pobreza, la salud, la educación y muchas otras abtracciones sociales (la delincuencia, la justicia, el voto, etc.). Pero la verdad es que esas medidas son artificiales, responden a un diseño, y al serlo requieren de mayores explicaciones que el simple supuesto de que porque algo mide más es mejor (que es otra metáfora del lenguage).
La excesiva confianza que el Estado y sus funcionarios han puesto en las mediciones como indicadores de política educativa, en especial las mediciones SIMCE y PSU y las internacionales PISA y TIMMS, han implicado serios desafíos para el desarrollo pedagógico de las escuelas y los profesores. Se asume a los profesores como personas que implementan y ejecutan, más que profesionales creativos que resuelven problemas diariamente. Se cree, erróneamente, que una medición en una prueba es un juicio objetivo del aprendizaje, y no se considera que es sólo el desempeño en una prueba de alternativas que es un artificio humano tan subjetivo como la sensación de felicidad y seguridad. El Estado y sus funcionarios enjuician a las escuelas y profesores como culpables del desempeño en esas pruebas, pero las diversas correlaciones y estudios que se han hecho con sus resultados indican que otros factores son más determinantes en las mediciones. Por otro lado, las escuelas y sus profesores se ven obligados a responder como responsables de los puntajes de sus estudiantes, como si fuesen los únicos factores que expliquen que las mediciones resulten bajas. O sea, la metáfora funciona así: se puede medir el aprendizaje, y los que miden más son mejores, los que miden menos son peores. Pero al combinarla con otras metáforas de la medición, la expresión puede cambiar a: los que miden más son más ricos, los que miden menos son más pobres.
Mi impresión es que otra medición va ayudar a la élite a combinar las dos metáforas: va a enjuiciar a los pobres como los peores, y la causa de ello serán los profesores. Así ha sido hasta ahora, y no veo síntomas de cambio con este gobierno. La tecnocracia liberal, esa que cree en los méritos como forma de movilidad social, pretende medir los méritos en base a pruebas estandarizadas. Entienden el poder es en términos de credenciales, y al ser liberales creen que todos nacen iguales y con las mismas oportunidades de obtener esas credenciales. Eso no necesita diagnósticos para ser probado equivocado con la realidad concreta, la experiencia material. La lucha política no puede ser reducida a una medición, tiene que ser entendida como la disputa de proyectos de país, y en eso da lo mismo si es este gobierno o el anterior el que impuso la tecnocracia como forma de entender la disputa política.
Cuando le digo imbécil a la idea, le digo imbécil a la forma de extender artificalmente las metáforas en un campo tan complejo como lo es la educación. Añadir otra medición más no solo hace más fuerte a la posición tecnocrática y liberal que tanto beneficio otorga a los ricos y tanto toma de los pobres, sino que además debilita y oprime a uno de los elementos centrales de una buena educación: la creatividad pedagógica de los profesores. Así como es el lenguaje, resulta que la palabra imbécil es también una metáfora, más antigua eso si. Significa sin bastón y se usaba para designar a aquellos que no podían caminar sin apoyarse en los demás. Pues, bien, si seguimos con la metáfora, podemos decir que lo imbécil de la idea de insistir en medir aprendizajes como política es que nos hace ver que se requiere de muchos otros "demás" para apoyarse en la toma de decisiones para el escenario tan complejo como es el educativo. Pero, sinceramente, no creo que una prueba de inglés tenga otro resultado más decidor que el que ya sabemos, y por eso es que no debería implementarse. Caminos para el bilingüismo hay varios (luego lo comentaré en otro escrito, después de publicarlo en facebook), pero medir no es el inicio de uno bueno.
Saludos a todos.
domingo, 11 de julio de 2010
Los Expertos y la Ceguera
Hace un tiempo algunos psicólogos cognitivos estuvieron obsesionados con la idea de "expertise." Desarrollaron agendas de investigación que buscaban caracterizar a los expertos y diferenciarlos de los novatos, y lo hicieron con relativo éxito con interesantes contribuciones. Descubrieron que existen diferentes patrones de organización del conocimiento entre los expertos y novatos, y buscaron generalizarlos a todas las disciplinas. La idea es que uno podía asumir que ser experto en cualquier área implicaba ciertas prácticas y principalmente ciertos hábitos de pensamiento que eran muy diferentes a los de los novatos en esas disciplinas.
Otra cosa que descubrieron es que la expertise no es algo uniforme, y propusieron que existen dos tipos de expertos: los expertos rutinarios y los expertos adaptables (o adaptativos). Los expertos rutinarios son aquellos que usan una base de conocimientos (y competencias) y se enfocan en desarrollar la máxima eficiencia en el uso de esas competencias. Los expertos adaptativos son aquellos que buscan desarrollar su base de conocimientos pensando de manera flexible, incrementando su repertorio de competencias y usando habilidades metacognitivas para mejorar la calidad de sus competencias y extender su conocimiento de manera de adaptarse con éste a situaciones y contextos complejos y cambiantes.
Otra de las ideas que vinieron con toda esta ola de investigaciones respecto a los expertos es que a veces es difícil que un experto en una disciplina sea capaz de enseñarla. O sea, expertise no es sinónimo de buena pedagogía. Se ha sugerido que personas que tienen un conocimiento avanzado y pretenden enseñarlo sufren de lo que se llama "el punto ciego del experto," o la hipótesis de que el experto asume que el aprendizaje debe seguir una particular estructura en una determinada disciplina, lo que implica que los novatos de la disciplina deben estar expuestos a esa lógica y no a sus necesidades de aprendizaje o a las prácticas pedagógicas que probadamente ayudan a aprender y llegar a ese conocimiento disciplinar avanzado.
El Ministro de Educación de Piñera convocó a un llamado panel de expertos con el fin de recoger recomendaciones respecto a la carrera docente. Al leer las recomendaciones del panel de expertos que creó el Ministro veo que los expertos son rutinarios y que actúan sin ver sus puntos ciegos. Ello porque las recomendaciones que hacen siguen la misma receta de crear sistemas de premio-castigo que han caracterizado a las políticas públicas en educación de los últimos 20 a 30 años en Chile, o sea aplican competencias y conocimientos con el fin de hacerse más eficientes en ello. Y actúan sin considerar la visión de las comunidades, escuelas y profesores y con una argumentación que poco nos deja como enseñanza a los novatos del país, con los argumentos simplistas que caracterizan a la tecnocracia (ser los mejores, ser competitivos en el mundo, responder con indicadores de desempeño, etc.).
Un profesor cualquiera sabe que cuando se reduce la calidad de la educación a un resultado en el SIMCE, PSU o cualquier prueba estandarizada, se está escondiendo toda una realidad cambiante día a día, con nuevas situaciones y contextos. Hoy los juicios sobre la educación de calidad se están reduciendo a un color, mientras las realidades diarias y dinámicas de las escuelas se ponen bajo la mesa y se transforman en tabúes. Mientras los expertos rutinarios y ciegos del establishment político se dedican a dictar cátedras sobre como mejorar la educación de profesores, Chile está lleno de expertos adaptativos en las escuelas del país, que se buscan sacar el mejor provecho de todas las situaciones en pro de la calidad de la educación, independientemente de lo desafiante que sean éstas (escuelas buses, o escuelas comisarías, o escuelas carpas). Esos son expertos adaptativos, y son profesores, y hoy están en oposición al experto rutinario y ciego que les dice cómo tienen que enseñar y cómo tienen que ser enseñados, sin siquiera haberse parado a preguntarles por su expertise. Ojalá que cuando se creen nuevos paneles de expertos pensemos más allá del credencialismo tecnócrata.
Otra cosa que descubrieron es que la expertise no es algo uniforme, y propusieron que existen dos tipos de expertos: los expertos rutinarios y los expertos adaptables (o adaptativos). Los expertos rutinarios son aquellos que usan una base de conocimientos (y competencias) y se enfocan en desarrollar la máxima eficiencia en el uso de esas competencias. Los expertos adaptativos son aquellos que buscan desarrollar su base de conocimientos pensando de manera flexible, incrementando su repertorio de competencias y usando habilidades metacognitivas para mejorar la calidad de sus competencias y extender su conocimiento de manera de adaptarse con éste a situaciones y contextos complejos y cambiantes.
Otra de las ideas que vinieron con toda esta ola de investigaciones respecto a los expertos es que a veces es difícil que un experto en una disciplina sea capaz de enseñarla. O sea, expertise no es sinónimo de buena pedagogía. Se ha sugerido que personas que tienen un conocimiento avanzado y pretenden enseñarlo sufren de lo que se llama "el punto ciego del experto," o la hipótesis de que el experto asume que el aprendizaje debe seguir una particular estructura en una determinada disciplina, lo que implica que los novatos de la disciplina deben estar expuestos a esa lógica y no a sus necesidades de aprendizaje o a las prácticas pedagógicas que probadamente ayudan a aprender y llegar a ese conocimiento disciplinar avanzado.
El Ministro de Educación de Piñera convocó a un llamado panel de expertos con el fin de recoger recomendaciones respecto a la carrera docente. Al leer las recomendaciones del panel de expertos que creó el Ministro veo que los expertos son rutinarios y que actúan sin ver sus puntos ciegos. Ello porque las recomendaciones que hacen siguen la misma receta de crear sistemas de premio-castigo que han caracterizado a las políticas públicas en educación de los últimos 20 a 30 años en Chile, o sea aplican competencias y conocimientos con el fin de hacerse más eficientes en ello. Y actúan sin considerar la visión de las comunidades, escuelas y profesores y con una argumentación que poco nos deja como enseñanza a los novatos del país, con los argumentos simplistas que caracterizan a la tecnocracia (ser los mejores, ser competitivos en el mundo, responder con indicadores de desempeño, etc.).
Un profesor cualquiera sabe que cuando se reduce la calidad de la educación a un resultado en el SIMCE, PSU o cualquier prueba estandarizada, se está escondiendo toda una realidad cambiante día a día, con nuevas situaciones y contextos. Hoy los juicios sobre la educación de calidad se están reduciendo a un color, mientras las realidades diarias y dinámicas de las escuelas se ponen bajo la mesa y se transforman en tabúes. Mientras los expertos rutinarios y ciegos del establishment político se dedican a dictar cátedras sobre como mejorar la educación de profesores, Chile está lleno de expertos adaptativos en las escuelas del país, que se buscan sacar el mejor provecho de todas las situaciones en pro de la calidad de la educación, independientemente de lo desafiante que sean éstas (escuelas buses, o escuelas comisarías, o escuelas carpas). Esos son expertos adaptativos, y son profesores, y hoy están en oposición al experto rutinario y ciego que les dice cómo tienen que enseñar y cómo tienen que ser enseñados, sin siquiera haberse parado a preguntarles por su expertise. Ojalá que cuando se creen nuevos paneles de expertos pensemos más allá del credencialismo tecnócrata.
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